El discurso con el que el presidente Javier Milei inauguró un nuevo período de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación generó un sinfín de repercusiones entre los principales referentes de la oposición política. A pesar de haber asegurado en 2025 que evitaría las confrontaciones e insultos hacia sus adversarios, el mandatario optó por un tono marcadamente hostil, dejando de lado cualquier atisbo de concordia institucional.

Con un discurso que incluyó más de 20 insultos distintos, Milei pareció proyectar su estrategia política no solo para el presente año, sino con la mirada puesta en las elecciones de 2027. La nueva composición legislativa, que hoy le resulta más favorable, parece haber incentivado una postura de belicosidad y chicanas constantes hacia todo el arco opositor que no se alinea con sus directivas.

A pesar de los reiterados intentos por resaltar los supuestos “éxitos” de su gestión bajo la consigna TMAP (“todo marcha acorde al plan”), la imagen proyectada por el Jefe de Estado fue la de un líder enojado. Esta actitud no pasó desapercibida para los dirigentes de la oposición, quienes coincidieron en señalar un preocupante estado de alteraciones presidenciales durante toda la jornada.

Al finalizar la cadena nacional, el dirigente Juan Grabois redobló sus críticas tildando a Milei de “cobarde” por insultar a rivales desde una posición de poder absoluto, rodeado de custodios y con el único micrófono habilitado. Según el dirigente, este abuso de poder y el incremento de la violencia verbal son síntomas claros de que al Gobierno “se le está acabando la nafta” para gestionar la crisis.

Respuesta de la izquierda

Uno de los momentos de mayor impacto visual y mediático fue el cruce con Myriam Bregman. La diputada del Frente de Izquierda, quien en el pasado lo apodó “gatito mimoso”, fue blanco de un grito presidencial que la llamó “Chilindrina troska” mientras ella le recordaba el polémico caso del senador Kueider, lo que generó un inmediato repudio por parte del feminismo y la izquierda.

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Bregman no tardó en responder a través de la red social X, minimizando el ataque al considerarlo una “pavada” que el presidente tardó dos años en elaborar. Asimismo, la legisladora comparó la actitud de Milei con la de otros aliados oficialistas como José Luis Espert, ironizando sobre la supuesta superioridad de estos “machitos” cuando intentan amedrentar a las legisladoras opositoras.

Por su parte, Nicolás del Caño vinculó los gritos del presidente con una maniobra para tapar la realidad socioeconómica. Para el diputado del FIT, la agresividad de Milei busca ocultar el cierre de empresas, los despidos y el deterioro de los salarios y jubilaciones, sosteniendo que el relato oficial solo existe en la imaginación del mandatario y sus seguidores más radicalizados.

Reacción peronista

Desde el peronismo, las críticas fueron igualmente lapidarias. Germán Martínez, jefe del bloque de Fuerza Patria, calificó la presentación como un “bochorno” y un “papelón” que avergonzó a los argentinos. Martínez puso en duda que el presidente posee el temple y la moderación necesarias para conducir los destinos del país ante semejante muestra de descontrol.

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En sintonía, el diputado entrerriano Guillermo Michel denunció una intencionalidad política detrás de los gritos y burlas: la de desprestigiar al Congreso Nacional convirtiéndolo en un “circo patético”. Para Michel, la confrontación es una herramienta elegida deliberadamente para evitar dar explicaciones sobre la crisis que golpea a la mayoría de la población.

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La preocupación también llegó al ámbito regional cuando el diputado Juan Pablo Luque, desde Chubut, repudió las declaraciones presidenciales sobre la modificación de la Ley de Glaciares. Luque instó al gobernador Ignacio Torres a accionar contra los dichos de Milei, defendiendo la integridad de la cordillera frente a lo que considera un ataque a los recursos provinciales.

En el plano económico, el diputado Itai Hagman desestimó los datos técnicos presentados, especialmente la cifra de inflación del 17000% heredada. Hagman comparó la metodología de Milei con la utilizada por José Alfredo Martínez de Hoz durante la última dictadura y contrastó las afirmaciones de “mayor consumo” con los gráficos reales que muestran una caída estrepitosa de todos los indicadores.

Leandro Santoro se sumó a las críticas describiendo a un Milei en “modo barrabrava” que exige aplausos mientras reparte insultos. El legislador advirtió que el Gobierno intenta compensar la falta de “pan” (bienestar económico) con “circo” para sus militantes exaltados, alertando que semejante nivel de violencia institucional siempre tiene un costo social elevado.

No se guardó críticas

Desde la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro comparó la asamblea con un “circo romano” y calificó al presidente de megalómano. Ferraro rechazó la “reestructuración moral” propuesta por el oficialismo, basándola en ideas anarcolibertarias que, según él, no representan los valores de la sociedad argentina y solo promueven una “estúpida” moral del más fuerte.